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lunes, 24 de febrero de 2014

Dolce and Gabbana's fairy tale

Bajo el onírico título "Érase una vez en Sicilia", la colección otoño 2014 de Dolce and Gabbana nos ha transportado hasta el mundo de Andersen y Perrault para narrarnos un cuento en el que la feminidad vuelve a ser la protagonista. En términos formales, la propuesta que los diseñadores han presentado en Milán no dista mucho de temporadas anteriores, ya que los trajes sastre, las faldas midi, las mangas tres cuartos o los minúsculos bloomers (mini shorts abombados) siguen estando presentes. El encaje, uno de los elementos insignia de la casa, también ha hecho acto de presencia a través de delicados guipures y bordados que en ocasiones se han mezclado con encajes tipo Richelieu (bordados por los extremos).

 Sin embargo, este desfile no ha sido del todo igual a los anteriores. Si en aquellos casos las prendas respiraban el aire de Sicilia por los cuatro costados, esta vez la isla ha desprendido un sutil aroma y en su lugar, toda la iconología de los cuentos ha irrumpido en un derroche de fantasía bordada a cada pieza presentada. Desde la manzana de Blancanieves hasta El patito feo convertido en cisne, los looks recogían todo un imaginario inspirado en la naturaleza: flores bordadas y estampadas, graciosos animales como búhos, ardillas y zorros... el perfecto escenario para un cuento de hadas. Las llaves también han sido un motivo muy repetido a lo largo de la colección, ¿qué secretos albergarán?


En consonancia con el barroquismo propio de la firma italiana, la indumentaria también ha hecho honor al vestuario propio de los cuentos. Largas capas festoneadas con capuchas de pelo que recuerdan a una lujosa Caperucita, vestidos de gasa que con corsés envuelven delicadamente el cuerpo como si de La princesa y el guisante se tratase, bordados con cristales y pedrería... Incluso ha habido varios guiños a la realeza (¡no hay cuento sin princesa!) como la flor de lys (símbolo de la monarquía francesa), pelo que imitaba al de armiño (reservado en la antigüedad solamente para decorar el armario de reyes y reinas)...



El aguerrido caballero que salva a la princesa también ha jugado un papel importante a través de los complementos: los tocados que han presentado Doménico y Stefano han hecho un claro homenaje al almofar, una especie de cofia de malla que protegía la cabeza debajo del yelmo (casco) de la armadura. En este caso, en vez de ser de metal estaban decorados con cristales y pedrería. La armadura también ha estado presente en el calzado, con botas altas que simulaban las grebas de la armadura que protegían las espinillas, y bolsos que gracias a las lentejuelas y la purpurina reflejaban un brillo similar al del metal recién bruñido.






 ¿Qué os ha parecido el desfile? ¿Créeis que han innovado algo respecto a temporadas pasadas?

pics via Vogue.es, Style.com

jueves, 23 de enero de 2014

¿Por qué la alta costura sobrevive gracias a unas zapatillas?

La semana de la alta costura es un maravilloso despliegue del que se esperan maravillas de tul, bordados y patrones arquitectónicos. Sin embargo, cuando esta vez Chanel y Dior han presentado sus propuestas ¡en zapatillas deportivas! se ha producido una reacción multitudinaria: ¿cómo puede ser esto alta costura?


Como recogía Miss at la playa en su artículo de Runway rider, ostentar el título de alta costura es una definición que pocos creadores pueden tener. La Cámara Sindical de la Alta Costura, órgano dependiente de la Federación de la Costura, es la encargada de dictaminar qué es costura y quiénes son couturiers. Resulta curioso el hecho de que la creación de esta Federación se realizó precisamente con el objetivo de evitar que la alta costura se contagiase de la calle. Bajo el nombre de Chambre Syndicale de la Confection et de la Couture pour Dames et Fillettes, Charles Worth fundó esta institución para dar legitimidad a los costureros, pero también para proteger la alta costura de la piratería y el plagio en una época en la que aumentó de forma exponencial la demanda de moda en la calle. 

El streetstyle por aquel entonces era una copia de lo que hacían Worth y Poiret para la alta aristocracia, y la alta costura es un reflejo del elitismo que caracterizaba esa clase. Pero los tiempos cambian, y aunque las altas clases no han desaparecido, la alta costura lleva luchando por su supervivencia casi 200 años. Esa burbuja por la que aspiraba (y aspira) el resto de mortales ya no podía ser factible, e Yves Saint Laurent fue de los primeros que lo supo ver. Aunque nos quejamos de las zapatillas de Lagerfeld, Laurent revolucionó la pasarela cuando fue incorporando elementos del prêt-à-porter: ¿os imagináis en aquella época ver vestidos y pantalones de calle con materiales de alta costura? El “beat look” haría que las clientas habituales de Dior tuviesen esa misma reacción “¡Esto no es alta costura!”, la excusa perfecta para despedir a Laurent en 1960.

La propia historia de la alta costura del s. XX está llena de esos ejemplos, Andrè Courrèges con las minifaldas, Karl Lagerfeld con el denim… pequeñas revoluciones que han escandalizado al público, pero que permiten dar un soplo de aire fresco para que la costura sobreviva año a año. Por maravillosa que parezca, una colección de alta costura no se financia sola, hay unos gastos que no todas las casas pueden asumir. Joseph Font declaró que un desfile puede costar hasta 120.000 euros, a lo que hay que sumar todo el tiempo que acarrean creaciones de este calibre.

Diseño de Worth de 1887, diseño de Dior 2014. ¿Cuál es más alta costura?

Aunque penséis que el cliente medio es el último eslabón de un sistema que parece no tener nada que ver con él, somos los que consumimos licencias (colonias, maquillajes, bolsos…) los que realmente estamos sosteniendo la alta costura. Las clientas que pueden permitirse pagar 60.000 euros por un vestido proporcionan beneficios, sí, pero se quedan en cifras irrisorias si lo que se pretende es mantener la firma entera solamente con las ganancias de la alta costura. En el propio Laurent tenemos un claro ejemplo: en 1993 perdía en alta costura casi 5 millones de dólares al año, sustentándose exclusivamente gracias a las ganancias conseguidas por los perfumes. Jean-Jacques Picart, compañero de negocios de Christian Lacroix, reconocía en 1989 que “es imposible conseguir beneficio de la alta costura”, pero explicaba que “la costura no trata de cuánto se vende, sino de cuánto ganas en términos de promoción”. Así, son las licencias las que sustentan la marca para que pueda seguir haciendo alta costura y alimentando ese aura que tanto nos atrae.

Duele reconocerlo, pero la costura parece una estrategia de marketing más para captar clientes, no de la costura, sino de cualquiera de las licencias que se han creado. La eficaz comunicación de marca se dirige a todas las clases para hacernos sentir deseos por la alta costura (algo inalcanzable) y a su vez sentir la necesidad de adquirir algo relativamente asequible que respire ese "aura" que rodea a una marca, ya sea un 2.55 o el Touch Éclat. El ciudadano medio resulta básico, por eso las zapatillas de Dior y las riñoneras de Chanel están hechas para acercarse (que no ser accesibles) al público de a pie. 

Realizar una alta costura demasiado elitista puede hacer peligrar esta fábrica de sueños por ser algo demasiado irreal, del mismo modo que hacer una costura demasiado real puede acabar convirtiéndola en una marca de moda más. Mantener el prestigio haciéndonos suspirar por sus trajes, pero captando nuestra atención para que sigamos consumiendo licencias, es la fórmula para que la alta costura sea rentable a largo plazo. Como dijo Karl Lagerfeld para WWD "lo peor en moda, como lo que pasó con la costura en un pasado en Francia, es la torre de marfil. Es como un cementerio". En alta costura todo es renovarse o morir.

¿Consideráis "menos" alta costura estos guiños al streetstyle? ¿Por qué créeis que se hacen?

martes, 9 de octubre de 2012

Un trono para Stefano Pilati

Si se hiciese una comparación con la famosa serie americana, la moda asumiría un juego de tronos en el que las firmas se convierten en diferentes reinos gobernados por la férrea mano de sus directores creativos. Si bien no hay una competencia atroz por acaparar el máximo número posible de maisons, los principales diseñadores desfilan por las diferentes direcciones de las casas tratando de regir sus dominios con el mayor éxito posible. 

En la vorágine en la que se ven inmersos estos relevos de unas firmas a otras, los cambios de dirección creativa se han convertido en la comidilla del mundo fashionista: si en 2010 Felipe Oliveira Baptista sustituía en Lacoste a Christophe Lemaire (quien se puso a su vez al frente de Hermès tras la marcha de Jean Paul Gaultier), 2012 ha traído consigo dos nuevas jefaturas, la de Raf Simons en Dior (sustituyendo a Galliano) y la de Hedi Slimane en Yves Saint Laurent (ahora, Saint Laurent Paris). 


Sin embargo, la aparición de Slimane no ha supuesto la caída en desgracia de su antiguo director creativo, Stefano Pilati, ya que el diseñador italiano estrenará nuevo cargo en enero de 2013 al frente de una firma de su propio país: Ermenegildo Zegna. Y aunque parece que Pilati encaja bien con el perfil de Zegna, es necesario hacer una retrospectiva sobre su trayectoria para indagar la influencia que puede ejercer su nueva dirección sobre la marca. 

Stefano Pilati nació en Milán, y gran parte de su aprendizaje tuvo lugar dentro de talleres italianos. Así, Cerruti fue la firma en la que realizó sus primeras prácticas, a la que le sucederían Giorgio Armani, donde trabajaría como asistente de estilismo, y Prada, donde Pilati ejerció como responsable de tejidos.


Esta formación en materiales es parte del estilo de Pilati que tan bien casa con Zegna, sobre todo teniendo en cuenta la obsesión de la firma italiana por la calidad de los tejidos. Como reconoció Gildo Zegna (uno de los herederos de la marca), en una entrevista concedida a Yo Dona por el centenario de la casa, su fábrica de lana “ha sido la columna vertebral del éxito de la compañía y es célebre internacionalmente por fabricar los tejidos más finos del mundo”. De hecho, Zegna ofrece un premio anual, el Vellus Aerum (Pelo de Oro), para aquel ganadero que le ofrezca la fibra con menos grosor. Además, también importan sus tejidos desde los mejores lugares de origen: su lana procede siempre de Australia, la vicuña de Perú, la cachemira de Mongolia y el kid mohair, de Sudáfrica. 

Además de esta armonía en el campo de los tejidos, es la dirección de Saint Laurent Paris tras la marcha de Tom Ford lo que también se adapta al concepto de Ermenegildo Zegna. Haber trabajado durante seis años bajo el nombre que inventó el esmoquin ha permitido a Pilati engendrar el potencial suficiente como para transmitir la misma elegancia perpetua que respiraba cada desfile de Yves Saint Laurent.

Por este motivo, Pilati demuestra que es capaz de adaptarse a la esencia de una marca sin perder su toque propio por el camino, y en este sentido, puede amoldarse a la tradición que emana de las sastrerías de Zegna, sacando el máximo provecho de ellas. Asimismo, la complicidad entre Zegna y la experiencia de Pilati también pasa por el propio estilo del diseñador: las creaciones de Stefano Pilati vienen marcadas por una paleta cromática muy sobria y cortes impecables que concuerdan con el modus operandi de los trajes de la marca italiana. 

Otro de los puntos que resulta conveniente tener en cuenta es el hecho de las pérdidas que sufría YSL cuando fue retomada por Stefano Pilati. El exdirector creativo supo convertir los números rojos de la maison francesa en unos beneficios que la permitieron ser “económicamente viable”, según recogía Constantino della Gherardesca en una entrevista del diseñador para la publicación Vice. Y esto, en tiempo de crisis, supone una apuesta sobre seguro para Zegna. Si no, el tiempo dirá.

pic 1, 2, 3

miércoles, 18 de julio de 2012

50 años sin la tentación

Solía decir que dormía exclusivamente con dos gotas de Chanel nº 5 como único abrigo. Aquella noche de 1962 la encontraron de la misma forma, pero con la eterna cabellera rubia entre las sábanas y un brazo inerte que asomaba sobre el colchón hacia el teléfono. Marylin Monroe, el mito, había muerto.

El próximo tres de agosto se celebra el 50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe, pero una nube de misterio sigue ensombreciendo la muerte de la actriz. Aunque la teoría oficial apunta a una sobredosis de barbitúricos, los resultados del examen sobre el cuerpo abrieron la hipótesis de un posible asesinato como recogió Thomas T. Noguchi, el forense, en su obra “Cadáveres exquisitos”. Otra de las suposiciones más plausibles es la del suicidio, una consecuencia relativamente lógica en la que el icono americano encontraría la salida a una existencia castigada por el sufrimiento.


Con una biografía propia de las grandes estrellas, Norma Jean, su verdadero nombre, no tuvo una infancia precisamente fácil. De padre desconocido, se crió entre un orfanato y una familia religiosa durante sus primeros años. Posteriormente, alternaría temporadas con su madre, Gladys Monroe, quien padecía una enfermedad mental, y la verdadera tutora de Marilyn y mejor amiga de su madre, Grace McKee. Su marido llegó a abusar sexualmente de la pequeña, uno de los fantasmas que asolaron al mito durante toda su vida. 

La actriz creció como un juguete roto. Adelantada a su edad, a los 14 años se convirtió en una lolita cuya forma de arreglarse iba acorde al desarrollo prematuro de su cuerpo. Fue este crecimiento el que la comenzó a convertir en objeto de deseo para muchos hombres, y a los 16 Marilyn ya estaba casada. Sin embargo, los estragos de una guerra y el despunte de una carrera que se antojaba imparable puso fin al frugal matrimonio. A este fallido enlace le sucederían dos: el jugador de béisbol Joe DiMaggio y el escritor y dramaturgo Arthur Miller.

Marilyn Monroe padeció de numerosos fantasmas que arrastró de por vida, incluidos los del cine. Su definición de Hollywood como “un lugar donde te ofrecen 50.000 dólares por un beso y 50 centavos por tu alma” reflejó la lucha continua contra el papel de “rubia boba” en el que la Fox la encorsetó durante toda su carrera. Estos pensamientos y reflexiones se recogieron en una recopilación póstuma publicada en el año 2010 titulada Fragmentos



Marilyn Monroe con el escritor Arthur Miller, uno de los amores de su vida.

Con unas curvas de infarto y una célebre cabellera rubia, Marilyn es de las pocas mujeres que como Audrey Hepburn o Rita Hayworth sobrevivirá a la propia historia. Aunque no tuvo una pasión enfermiza por la moda, sí que se conoce su afición por firmas como Pucci, del que llegó a tener alguna camisa o vestido, hoy en propiedad de la colección privada de Mayte Mínguez Ricart, o Ferragamo, que vistió sus pies en más de una ocasión. Actualmente se pueden ver sus zapatos en la exposición que desde el 20 de junio acoge el Museo Ferragamo en Florencia (Italia).

No obstante, si hay que relacionar un nombre de diseñador al de Monroe, ése es el de William Travilla. Muchos recordaréis la escena en la que una chica se tapa de forma sugerente cuando el aire procedente de una boca de metro levanta su falda, o la canción en la que, rodeada de hombres, sugiere que los diamantes son el mejor amigo de una mujer. Ese vestido blanco ondeante de "La tentación vive arriba" (1955), el espectáculo que da junto a Jane Russell en "Los caballeros las prefieren rubias" (1953) y otros tantos míticos vestidos de la actriz en películas como "El príncipe y la corista" (1957) se deben a la hábil aguja de este hombre, que encontró en Marilyn Monroe el maniquí exquisito para catapultar sus creaciones. 



Fotograma de la canción "Diamonds are a girl best friend"

Detrás de la figura de Elvis Presley, Marilyn Monroe sea probablemente la persona cuya estética ha sido imitada más veces en el mundo. No solo fue inmortalizada por el gran Andy Warhol en uno de sus más famosos cuadros, sino que también sus canciones han sido reinterpretadas en infinidad de ocasiones, desde Madonna a Jennifer López, pasando por Kylie Minogue o Christina Aguilera, tal y como demuestra este vídeo de Popsugar.

Las actrices también han querido reinventarse bajo una peluca rubia y ese sensual lunar situado al lado izquierdo de la boca. Y si bien Scarlett Johansson o Angelina Jolie sonaron como potentes nombres que podrían dar vida al icono, fue finalmente Michelle  Williams la elegida para el papel en la película "Mi semana con Marilyn" (2011) donde se recoge la tensa relación entre Monroe y Laurence Olivier (Kenneth Branagh) durante la producción de "El príncipe y la corista".

Todos los rodajes, vestidos, posados e imitaciones han contribuido a convertir a Marilyn Monroe en un icono. Pero con ese aura exclusivo de las divas de primera mitad de s. XX, la actriz destacará por un aspecto en especial. Ella ha sido, y será, el mito de la sensualidad.


miércoles, 16 de mayo de 2012

La cara oculta de un (ego)blog

Poses, lugares diferentes, anécdotas divertidas. Y kilos, kilos de ropa. Ésas son algunas de las señas de identidad de un fenómeno con cada vez mayor repercusión dentro del mundo de la moda: las egobloggers. Sus responsables pueden crear originales looks con prendas que tenemos ya en el armario, por lo que suponen una fuente inagotable de inspiración. 

Muchas de ellas son reconocidas en todo el mundo, pero a su estilo propio se le suma un trabajo que a menudo pasa desapercibido. ¿Qué hay detrás de un click de ratón para guardar una imagen? Y sobre todo, ¿qué se esconde detrás de un blog de este tipo? 


La cara oculta de un egoblog está habitada por los fotógrafos. No se ganan la vida por ir con la cámara en la mano, sino que son creativos o ingenieros, entre otras profesiones. Algunos de ellos poseían antes de la creación del blog algún conocimiento previo, como es el caso de Diego, fotógrafo de Collage Vintage, gracias a una asignatura de la carrera, pero con el tiempo han ido desarrollando un hobby en el que ellos mismos profundizan y mejoran día a día: “leo blogs de fotografía, revistas, busco en foros, pero sobre todo voy aprendiendo gracias a mis propios errores y pruebas” declara Pablo, encargado de captar las imágenes de Soft&Grey.

Y aunque suelen coincidir en que desde que se abrió el respectivo blog han mejorado mucho, reconocen que todavía les queda un largo camino por recorrer. Por su parte, Blake Brysha, del blog norteamericano Onthe Racks, afirma que nunca se ha sentido especialmente “entusiasmado” con las fotografías que ha tomado, y cada vez que las carga en el ordenador nota “algo diferente que podría hacerlas mejorar”. Para este experto en marketing, “está en la naturaleza humana ser excesivamente crítico con el trabajo propio, es la forma de mejorar”, punto en el que coincide con Pablo, de Soft&Grey: “lo que en los comienzos me parecía bueno, ahora no lo suelo ver aceptable”. 


Además, en algunas ocasiones es la propia blogger la que ha servido al fotógrafo para dar los primeros pasos, como es el caso de Estefa, de Soft&Grey, o de Cristina Morales, autora de La Petite Nymphéa. A María, la hermana pequeña de Cristina y a la vez fotógrafa del blog, las sesiones le han enseñado que “tras una fotografía siempre hay una reflexión previa y unos pasos a seguir, y que una foto buena no se consigue a la primera”. Y en este punto coinciden todos, porque afirman que para cada post se puede llegar a tomar hasta 100 fotografías

Muchas de las imágenes que vemos en estos egoblogs son espectaculares, pero al talento o aprendizaje de estos fotógrafos amateur se le suma como es lógico, un buen material. Para algunos resulta imprescindible el uso de cámaras réflex para un trabajo de calidad, pero para otros como Blake Brysha lo importante es “encontrar un estilo propio y tratar de mejorarlo, independientemente de los aparatos con los que se esté trabajando”, haciendo referencia a alternativas como smartphones o tablets. 


En el proceso de fotografiar, también hay que tener en cuenta lo fotografiado. Las poses son elegidas por la propia modelo, según coinciden casi todos, lo que proporciona naturalidad a la imagen. Los looks también son elegidos por ellas, aunque Diego o Pablo coinciden que “aconsejan puntualmente cuando se lo piden”. 

Los lugares elegidos son otro cantar. Vivir en ciudades grandes como Madrid o Nueva York supone una gran ventaja porque “las posibilidades son infinitas”, como dice Diego, de Collage Vintage. Sin embargo, tal y como reconoce María, el hecho de buscar hacer cosas diferentes es un auténtico “quebradero de cabeza”, especialmente la localización: “mi hermana no quiere (y estoy de acuerdo con ella) que sus posts resulten monótonos, o no quiere hacer las fotos en lugares muy concurridos”. 


Todos estos aspectos contribuyen al éxito de un blog. Un éxito que lleva muchas horas de trabajo detrás y que ha provocado no solo el cariño hacia el propio blog, como reconocen todos, sino también la propia participación en mayor o menor medida, en el mundo de la moda, sobre todo en la blogosfera. 

No obstante, cabe hacerse una pregunta: ¿cuál es la causa de compartir esta pasión con una persona “adicta” a la ropa? En muchos de los casos el fotógrafo es la propia pareja, así que la respuesta sería clara: el amor hacia la persona, como dice Pablo: “no puedes entender una personalidad, sin todo eso que la constituye”. Sin embargo, es un tipo de amor que va un paso más allá, como declara Blake Brysha: “un amor hacia lo que haces y con quién lo haces”. Eso es el distintivo que da sentido al propio blog y que contribuye a hacerlo, a fin de cuentas, único en el mundo.

Las fotografías, de La Petite Nymphéa, Soft&Grey, Collage Vintage y On the Racks respectivamente, son las preferidas o se encuentran entre los posts favoritos de sus fotógrafos. 

Because of its extension, this post will be published in English tomorrow, sorry guys!